miércoles, 14 de noviembre de 2018

Los sueños del niño.


Si les pregunto: con qué soñaban cuando tenían 7 años? Piensen, traten de recordar.
Yo, por ejemplo, soñaba con tener una cartuchera con cierre relámpago, con ser escritora y con que alguna calle del barrio de Flores, algún día, llevara mi nombre.
Este fin de semana lo pasé en Buenos Aires por primera vez en meses. Es que este fin de semana vinieron ellos a mi casa, a su casa.
En cuanto abrimos la puerta nos recibió mi mamá, expectante por conocer a sus nuevos nietos. Con sus temores y sus ansiedades, ella, la más valiente, abrió la puerta: NUESTRA ABUELITA!!!!!!! Gritó la más chiquita. Y los cuatro se enredaron en un abrazo lleno de amor, como si se conocieran desde siempre.
Después recorrieron la casa, encantados con sus habitaciones repletos de juguetes que estaban colmados de cariño, porque ninguno era comprado. Todos regalados por gente que me quiere, por gente que los quiere. Juguetes de sus hijos, de sus nietos…
Aparecieron los perros, uno de ellos muy viejito, ciego y sordo, enfermo…y de repente se vio envuelto por unos bracitos chiquititos. Hubo un poco de miedo, un poco de desconfianza y un poco de mucha mucha mucha satisfacción ante tantas lamidas de bienvenida.
Fueron cuatro días donde la ansiedad (la de todos) se tranformó en una calma inesperada, la tranquilidad (la de todos) de estar EN CASA.
Nos tocó un día de mucha lluvia y, sin embargo, jugamos, comimos, miramos tele… como seguramente hicieron todos ustedes.
Conocieron a la madrina y los padrinos que les faltaba conocer. Al nuevo primito, de la misma edad de ellos. Fuimos a ver el clásico Boca-River a una confitería que tiene pelotero, y jugaron y se divirtieron mucho con el padrino mago que hacía desaparecer un pañuelo rojo.
Las noches fueron calmas y no tanto. Hubo varias veces en que se me aparecieron al lado de mi cama: NO ME PUEDO DORMIR… y el sólo contacto físico con la persona que durante 4 días los bañó, y fue la misma que les hizo la comida, y fue la misma que los despertó, y fue la misma que los acostó, bastó para volver a conciliar el sueño.
Felicidad, alegría, seguridad, confianza, eso, todo eso fue lo que pasó este fin de semana.
Pero la última noche no fue igual. Sabíamos que al día siguiente volveríamos a hacer el gran viaje para volver a la institución que los albergó durante casi dos años. Que los albergó con amor, con cuidados, con responsabilidad. A la que tienen mucho que agradecerle pero…estar EN CASA no es lo mismo.
Ana: Sabés con quiero soñar esta noche?
Con ESE PAPEL que tiene que firmar la jueza para que nos quedemos a vivir aquí.
Así sueñan algunos chicos de 7 años…

lunes, 8 de octubre de 2018

Esas paredes que abrazan.


MARTES.

S:_A mí me tocó la misma jueza todas las veces_.
A:_Y a mí me tocó la misma que a ella_.
C:_Y claro! A mí también me tocó la misma, porque somos familia!_.
Yo:- Uy! A mí me tocó la misma que a ustedes!_.
SILENCIO....

SÁBADO

Entramos al departamento: un ambiente con una pequeña división donde están las camas. Una mesa, una heladera, cuatro banquetas y un estante.
Me ocupé por estos días de decorarlo lo más atractivamente posible… difícil misión, pero lo logré.
Ya pasamos una tarde ahí, ya lo conocieron y les gustó.
Pero se aproximan dos hechos muy importantes.
Una audiencia con la jueza. Con mucha ansiedad espero ese día, no sé para qué es, pero cruzo los dedos para que ponga una fecha de egreso definitivo del hogar. Un poco (mucho) porque ya los quiero tener en casa, esa casa que preparé durante años para ellos. Y otro poco porque los viajes se están haciendo sentir en mi estado de ánimo. Ya estoy muy cansada y mi cuerpo me lo está advirtiendo. Como me dicen muchos: “lo que estás haciendo es una locura”…
El otro hecho importantísimo: este fin de semana vamos a pasar nuestras primeras 24 horas juntos.
Suena muy loco pero “qué difícil me resulta saber que voy a pasar un día entero con mis hijos”.
Por ahora me quedo con la exclamación del varoncito cuando entró al departamento: Así como cuando me conoció gritó mi nombre como en un suspiro…como diciendo: por fin llegaste!
Así fue cuando entró al departamento: se tiró en la cama, boca arriba, con los brazos abiertos, y en suspiro gritado dijo: _SOMOS FAMILIA! SOMOS FAMILIA!_.


domingo, 23 de septiembre de 2018

Ni divertido ni romántico: REAL


Por estos días estoy teniendo las primeras salidas con mis pekes. Y como el título lo dice no es divertido ni romántico…es real. Hay muchos momentos divertidos y muchísimos momentos sumamente emotivos, pero no es fácil para nadie. Ni para mí, ni para ellos.
De a poco empezamos a conocernos realmente, con nuestros mejores deseos y nuestras peores virtudes. Empiezan a entrelazarse las historias, las de ellos y la mía. Nuestros miedos, sobre todo nuestros miedos están a flor de piel en cada encuentro. Y el miedo duele. Algunos podemos decirlo y otros lo demuestran de alguna manera.
Por mi parte, no puedo contar mucho más. Ah! Sí! Que conseguí un departamentito muy chiquitito allá y pronto vamos a tener nuestro primer nidito, donde compartiremos meriendas, tardes y luego noches juntos. Será algo más parecido a la vida real.
Mientras tanto mi corazón sigue disfrutando todo lo que se puede y mi cabeza no para de proyectar el mañana, el pasado, la próxima semana, la próxima salida, nuestras primeras tardes en esa primera casita para llegar finalmente, a nuestro primer fin de semana acá, en nuestra casa que ya no es más mía sola.

domingo, 26 de agosto de 2018

...y si es difícil, es para mí.


Esta soy yo. Según mis cálculos con 1 año y 3 meses, en la playa, ahí está el mar. Siempre el mar.
Seguramente tenía palita, baldecito, juguetes….pero no, la gorda quería jugar con este tronco enorme, pesado, casi imposible de levantar.
Sin elegirlo, siempre elegí los caminos más difíciles, como Caperucita que eligió el camino donde estaba el lobo.
Debe ser por el movimiento constante que tuve, aunque a la edad que tenía en esta foto mi vida era bastante apacible.
Reconozco que a veces sí lo elegí. Por ejemplo: viviendo a 20 cuadras de una Universidad, me fui a estudiar a otra que quedaba a casi dos horas en colectivo desde mi casa. Es que tenía el dato de esa, de la gente que trabajaba ahí, y sobre todos, de la gente que estudiaba ahí. Eso quería para mí, no lo cómodo, lo mío.
Ese es sólo un ejemplo. Ahora también elegí ser madre de una de las maneras más difíciles: adoptando. Soltera, en una ciudad lejana para mí (500km) pero con el mismo fondo de la foto: EL MAR.
Elegí viajar semana tras semana hasta allí. Estuve de acuerdo en que la vinculación durara 6 meses.
Y así es mi vida ahora. De micro en micro, de calle en calle. Teniendo una vida acá y otra allá.
Tengo tres sonrisas que me esperan cada semana. Tengo tres corazones que me reclaman. Nada va empañar esto porque eligiendo los caminos difíciles, por mucho que lo sean, todo me salió siempre bien.
Esta vez no será diferente. Como dije hace un tiempo: cuando la situación se complica…ME GUSTA MÁS. Tendré que hacer mucha fuerza, tanta como para levantar ese tronco.

lunes, 30 de julio de 2018

Nuestro lugar


Surgió el primer miedo…cambiar de ciudad.
Esta semana llevo fotos de “este” lugar.
La vereda de casa que nos invita a entrar…y también a salir.
El almacén donde compro todos los días y venden las empanadas más ricas que existen.
La escuela que queda a dos cuadras, que aunque no lo diga, será la de ellos.
La heladería de “acá a la vuelta”, con sus sillas y mesas para pasar algunas tardes de verano.
La plaza para correr, la calesita para ganar la sortija, los juegos, los árboles.
El Mac Donald y el Burguer King donde también te dan una cajita feliz.
La estación del tren que nos llevará a pasear  por otros lugares.
Porque tu lugar y mi lugar va a seguir estando aquí y allá, desde donde nos esperamos tanto.

sábado, 28 de julio de 2018

PARA SIEMPRE...para toda la vida.


Jugabamos los cuatro con unos globos largos que había llevado.
Jugábamos tranquilos hasta que alguno quiso el globo del otro y el otro el del otro. Cada uno se apropió de su globo y no quería soltarlo.
Se abre la puerta y llegan Facundo (4) y Carolina (2)….vienen a despedirse, ellos se van para siempre.
Los dos chicos más grandes los abrazan, uno le dice a Facundo:¨_que te vaya bien_”. Y otro le da su preciado tesoro, su globo.
Es que Facundo y Carolina ya tienen familia.


Salimos al patio a jugar un rato bajo el sol después de tantos días de lluvia.
Aparece Alejo, de unos 5 años con unos faroles negros, profundos, intensos, coronados por unas pestañas extensas…. Y comienza un diálogo simple y complicado a la vez.
_Vos quién sos?_.
_Yo estoy en una visita_.
_Vas a ser la mamá de ellos?_.
_Estamos viendo eso_.
_A mí también me van a conseguir una mamá_.
_Te vienen a visitar?_.
_No, todavía no, pero algún día me van a venir a visitar y voy a tener una mamá como vos_.

Convención sobre los derechos del niño.
“Derecho del niño a vivir en una familia”.


sábado, 21 de julio de 2018

8 años después...EL ENCUENTRO TAN ESPERADO.


Después de 3 entrevistas con la psicóloga y la asistente social del hogar, llegó el día…en realidad yo iba preparada para otra entrevista más.
Las primeras entrevistas se trataron de mí. De mi vida, de mi pasado, de mi presente, de mi familia, de mi gente.
Esta vez fui dispuesta a preguntar y así fue. Pregunté algunos detalles del pasado de los chicos y algunas dudas que tenía del presente y sus vidas en el hogar.
Después me contaron que habían hablado con los chicos, les habían explicado que me iban a conocer, quién era yo y para qué iba.
Me ofrecieron conocerlos por foto y la verdad, hoy no recuerdo las fotos que ví. Conversamos un rato más y me preguntaron si estaba dispuesta a conocerlos o quería seguir pensándolo.
Mi respuesta fue YA!!!!
Fueron dos o tres minutos después en que se abrió la puerta… hubo una carrera de los dos más chiquitos…corrieron a mis brazos, como si nos conociéramos desde siempre… igual que lo que escribí hace 8 años (casualmente la edad de la nena mayor)… como si desde entonces nos estuviéramos esperando…todos.
En seguida sacaron los juegos que hay en el lugar y jugamos largo rato mientras charlábamos y cada uno se dio a conocer a su manera. Estuvimos todo el tiempo acompañados por la psicóloga y la asistente social.
La chiquita quiso hacerme un dibujito: un corazón de muchos colores. Puso su nombre, el de su hermana mayor y pidió ayuda para escribir el de su hermano que es más largo. Finalmente me pidió que escriba mi nombre. Y aquí está, guardado para siempre entre mis tesoros más preciados.
Al día siguiente volví y….simplemente jugué durante casi dos horas.
Esta vez estuvo sólo  la psicóloga que paulatinamente se fue apartando del lugar hasta dejarnos solos.
Todo el tiempo jugando, sin ninguna regla, sin pensar en el tiempo y queriendo que eso que estaba viviendo no termine jamás.
Cuando nos despedimos con la promesa de volver a la semana siguiente, me quedé sola con la psicóloga. Conversamos un poco de cómo me había sentido y si quería seguir con esto…. ¿La respuesta? No, ni la escribo, ya la saben.