En la casa de Pinocho
todos cuentan hasta ocho
pin uno
pin dos
pin tres
pin cuatro
pin cinco
pin seis
pin siete
y ya pasaron dos meses y despuès el mes de feria y un mes más y once días y no entiendo por qué poner fecha para una simple entrevista puede tardar tanto y si mis papeles se traspapelaron? y si no les gustó algo? elegí bien las fotos? yo sabía que esto se trata de aprender a esperar pero esperar para que ellos lleguen no para una entrevista y trato de no pensar y de correr mi pensamiento para otro lado pero ustedes aparecen ahí...
Yo los espero y espero que ustedes a mí...
La semana que viene empiezo a concurrir a charlas de gente que está en mi situación.
Mientras tanto espero.
Espero los hechos de a uno.
Espero mientras miro mi casa, la casa de ustedes.
Espero aprender a esperar...con otros.
Me tocará a mí?????
pin ocho!!!!!!!!!!!!!!
miércoles, 11 de marzo de 2015
viernes, 31 de octubre de 2014
Vuele bajo...
Miércoles caluroso. Paro docente. Voy al tribunal de familia
de turno de mi distrito con una carpeta verde esperanza que contiene:
*fotocopia de DNI
*fotocopia de recibo de sueldo
*certificado de antecedentes penales
*certificado de salud expedido por hospital público
*fotos mías
Hago una larga fila. Llego al mostrador, creo que voy a
titubear y con esa sensación digo firmemente: -Vengo a inscribirme en el
registro de adopción. Silencio… silencio?
Un hombre de mi edad que estaba unos cuantos lugares atrás
de mí se adelanta, y dice: -Yo vengo para lo mismo.
Nos toma las carpetas y nos pide que esperemos afuera.
Nos ponemos a conversar. Tiene algunos años más que yo. Es
docente: director de una escuela muy cercana a una de las tantas en las que
estuve. Conocemos a bastantes personas en común.
Conversamos mucho y poco del por qué. Él también quiere
formar una familia monoparental. Quiere ampliar su casa, quiere un grupo de
hermanos, quiere chicos grandes. Vive a dos estaciones de mi barrio.
Se asoma una mujer y dice mi apellido y el de Mario. Nos
presentamos y surge LA pregunta: _Ustedes están casados? Viven en concubinato?
Son pareja pero viven separados?
Sí, sí. Fue muy gracioso. . . y ...: Quién te
dice?
Nos da una planilla para llenar ahí, en el momento, donde
nos piden unos datos personales básicos en la primer hoja. Luego viene la
segunda… Ay!!!!!
¿Acepta grupo de hermanos? ¿Edad del hermano mayor? Hasta
ahí, surgen dudas adentro, pero la decisión está tomada.
¿Acepta niños con discapacidad sensorial o motora? ¿Con
discapacidad mental o madurativa?
¿Con enfermedad crónica leve? ¿Con enfermedad crónica
severa?
….
¿Cómo decir que NO? ¿Cómo decir que SÍ?
Ahora falta tramitar
*certificado de antecedentes policiales de la provincia. Nos dan un formulario para llevar a la comisaría donde nos tomarán las huellas dactilares y con eso, a la capital de la provincia a terminar el trámite.
Nos dan un recibo numerado. Ese número será nuestro número de registro cuando se complete nuestro legajo con las entrevistas de la psicóloga y la asistente social del juzgado.
Y a esta altura, qué ágil se hizo conjugar en plural!
El final: dé los motivos por los cuales desea entrar en el
registro.
Me lo reservo. Sólo yo, y quienes lean eso lo saben. Ah! Y
alguien más: él, Mario.
Y ...: QUIÉN TE DICE?
(No, nunca soñé con una familia convencional).
Puedo volar? Quién te dice … que a un gran grupo de hermanos, los
dividan en dos pequeños grupos y unos sean mis hijos y otros sean sus hijos? Y
ese gran grupo de hermanos sigan siendo familia y se vean seguido? Y pasen
fines de semana juntos en mi casa o en la de Mario? Y cuando sean un poco más grandes
puedan ir a visitarse solos?
No hace falta volar demasiado alto,no? Con planear bajo y
firme… al menos hoy, me alcanza.
miércoles, 22 de octubre de 2014
De profesión: MAESTRA.
Hoy entregué la carpeta con :
*DNI
*Recibo de sueldo
*Certificado de salud
*Fotos
*Certificado de antecedentes penales
*Seguridad de que vos también tenés ganas de conocerme.
Ahora resta esperar a que me citen para una entrevista psicológica, para otra entrevista con asistente social y hacer un certificado de antecedentes policiales.
Ya tengo número de legajo y está todo en el Tribunal de Menores, en una carpeta...verde. Y el color lo elegí especialmente pensando en esta página del libro Viento de estrellas, del gran maestro argentino Luis Iglesias. Desde hace días tengo en mente estas guindas... es que ellas, ya sabían.
sábado, 6 de julio de 2013
A fuego lento.
Todo indica que por estos días empiezo a escribir más.
Terminé por fin de pagar la casa. Tengo todos los servicios a mi nombre! Los inquilinos saben lo que esto significa. Me hice un nuevo D.N.I. con la dirección de mi casa.
Creo que había quedado claro que a la casa hay que hacerle algunos arreglos... por dónde empezar?
La cocina. Lo más importante para mí. No porque sea una gran cocinera. Aunque me doy fama de no hacer nada más que abrir latas, la verdad, si cocino para otros, soy bastante buena. Shhhh... es un secretito que quedará entre nosotros.
Así como de casualidad charlaba con una amiga y aparecí comprando esta casa, así, igual apareció la cocina. Con ella hacía meses que no nos veíamos. Nos charlamos todo! Y en eso le digo: - y ahora voy a hacer la cocina, y cuando la termine, inicio los trámites de adopción.- Esas casualidades... ella estaba refaccionando su cocina y me dio todos los muebles, el horno y el anafe.
Carpintero mediante, ya está todo listo y el lunes empiezan a trabajar en eso.
Aún sin gas, pero se va a ver tan bien! Jajaja... y de paso, le sigo dando al delivery!
Y eso es lo que más me gusta de mi futura cocina. Siempre creí que elegir los muebles que a uno le gustan era lo máximo. Pero no, esta cocina ya tiene calor propio, viene con historia. Y con historia de alguien que me quiere y que los va a querer a ustedes.
Y eso es lo que más me gusta de mi futura cocina. Siempre creí que elegir los muebles que a uno le gustan era lo máximo. Pero no, esta cocina ya tiene calor propio, viene con historia. Y con historia de alguien que me quiere y que los va a querer a ustedes.
Supongo que la próxima semana, empiezo a hacer de este blog lo que planeé desde el principio: que sea un relato paso a paso de una adopción en Argentina.
Mientras tanto, sigo mirando para todos lados. Imagino cada rincón con sus cosas. Imagino qué harían en cada lugarcito de esta casa. Y me siento una niña imaginando... y me siento tan bien!
sábado, 29 de diciembre de 2012
Recalculando...
Más de dos años pasaron de todo aquello que escribí.
Compré esa casa, mi casa, esta casa desde donde estoy escribiendo, con una mezcla de alegría y amargura por cierta medida que cierto gobierno hizo sin tener en cuenta a los que quedamos en el medio. Pero como dije en algún momento,después de pelearlo hasta donde nadie pudo, después de golpear todas las puertas oficiales, después de ir, llevar y traer todo tipo de papel, salí de esto gracias a mis amigos.
Unas semanas antes de las elecciones de 1983, primeras elecciones después de 7 años de dictadura militar, yo tenía 14 años. Era una adolescente bastante tranquila, que tocaba el piano y se llevaba todas las materias. Incómoda en un grupo de chicos estudiosos y acartonados. No sabía de modas ni de estilos de ropa ni de música. Tenía una amiga nueva que era mi vecina y mi amiga de la primaria, amiga de la vida.
No salía a ningún lado, más que a dar una vuelta por el barrio y a la plaza. No me interesaba la ropa ni los bailes. En definitiva, no le hacía pedidos a mis padres ni de salidas, ni de plata, ni de cosas.
Una mañana, cuando salía del colegio, me dieron un volante. Era un anuncio de una marcha de estudiantes secundarios reclamando: boleto estudiantil, reabrir mesas de exámenes en julio y alguna otra cosa que no recuerdo. Me llamó mucho la atención y me gustó la idea. No sé por qué se me puso en la cabeza que yo tenía que ir, que era justo lo que se estaba pidiendo. Pero sabía que no me iban a dejar ir.
Le dije a Tamara, mi amiga de la vida, y ella me dijo: VAMOS! Sólo faltaba que me den permiso a mí.
Creo que fue la primera vez en la vida que pensé eso de "el no ya lo tengo...voy por el sí".
Con mucha cautela encaré a mi papá. Yo no sabía de "posiciones políticas", no sabía ni entendía nada.
_Papi, yo sé que me vas a decir que no, pero igual te quiero pedir permiso para ir a un lugar_.
Se lo veía sorprendido, me imagino que sorprendido de que yo quisiera ir a algún lado.
Tengo la imagen de él, tirado en la cama, leyendo un libro. Cuando le expliqué, cerró el libro, me miró de una manera muy especial que me es muy difícil de describir, y me dijo: SÍ. Así de simple. Yo le dije gracias y muy contenta me fui a hablar por teléfono con Tamara para avisarle que en dos horas salíamos para la que fue, mi primer marcha.
Cuando corté, veo a mi papá que había dejado de leer el libro y pasaba para la cocina. Tenía una sonrisa gigante que yo no entendía, pero menos entendí por qué, al pasar por al lado mío, me acarició la cabeza.
Recordando ese gesto , hoy remonto este blog, esta historia, este proyecto...
Porque ahora soy yo la que decido. Porque está comprobado que no hay hacha que pueda tirar abajo mis raíces y porque él,sigue estando en algún lugar...esperándome.
No, no y no. No me han vencido!
Compré esa casa, mi casa, esta casa desde donde estoy escribiendo, con una mezcla de alegría y amargura por cierta medida que cierto gobierno hizo sin tener en cuenta a los que quedamos en el medio. Pero como dije en algún momento,después de pelearlo hasta donde nadie pudo, después de golpear todas las puertas oficiales, después de ir, llevar y traer todo tipo de papel, salí de esto gracias a mis amigos.
Unas semanas antes de las elecciones de 1983, primeras elecciones después de 7 años de dictadura militar, yo tenía 14 años. Era una adolescente bastante tranquila, que tocaba el piano y se llevaba todas las materias. Incómoda en un grupo de chicos estudiosos y acartonados. No sabía de modas ni de estilos de ropa ni de música. Tenía una amiga nueva que era mi vecina y mi amiga de la primaria, amiga de la vida.
No salía a ningún lado, más que a dar una vuelta por el barrio y a la plaza. No me interesaba la ropa ni los bailes. En definitiva, no le hacía pedidos a mis padres ni de salidas, ni de plata, ni de cosas.
Una mañana, cuando salía del colegio, me dieron un volante. Era un anuncio de una marcha de estudiantes secundarios reclamando: boleto estudiantil, reabrir mesas de exámenes en julio y alguna otra cosa que no recuerdo. Me llamó mucho la atención y me gustó la idea. No sé por qué se me puso en la cabeza que yo tenía que ir, que era justo lo que se estaba pidiendo. Pero sabía que no me iban a dejar ir.
Le dije a Tamara, mi amiga de la vida, y ella me dijo: VAMOS! Sólo faltaba que me den permiso a mí.
Creo que fue la primera vez en la vida que pensé eso de "el no ya lo tengo...voy por el sí".
Con mucha cautela encaré a mi papá. Yo no sabía de "posiciones políticas", no sabía ni entendía nada.
_Papi, yo sé que me vas a decir que no, pero igual te quiero pedir permiso para ir a un lugar_.
Se lo veía sorprendido, me imagino que sorprendido de que yo quisiera ir a algún lado.
Tengo la imagen de él, tirado en la cama, leyendo un libro. Cuando le expliqué, cerró el libro, me miró de una manera muy especial que me es muy difícil de describir, y me dijo: SÍ. Así de simple. Yo le dije gracias y muy contenta me fui a hablar por teléfono con Tamara para avisarle que en dos horas salíamos para la que fue, mi primer marcha.
Cuando corté, veo a mi papá que había dejado de leer el libro y pasaba para la cocina. Tenía una sonrisa gigante que yo no entendía, pero menos entendí por qué, al pasar por al lado mío, me acarició la cabeza.
Recordando ese gesto , hoy remonto este blog, esta historia, este proyecto...
Porque ahora soy yo la que decido. Porque está comprobado que no hay hacha que pueda tirar abajo mis raíces y porque él,sigue estando en algún lugar...esperándome.
No, no y no. No me han vencido!
Ella siempre estuvo ahí.
27 de julio de 2011 (fecha original)
Esta es la historia de lo que sí o sí tenía que tener mi casa.
Después de buscar con ansiedad y comprobar que todas las casas que veía me gustaban,que no podía elegir una entre tantas, había decidido tomar un respiro y salir a festejar el día del amigo. Conversando con mis dos amigas de todos los días, esas dos que son a las primeras personas que les digo buen día todos los días desde hace unos años, me doy cuenta que hace algunos años, una de ellas tiene en venta la casa de su madre. Mientras me dibujaba en una servilleta del bar, el "plano" de su casa de toda la vida...yo intentaba imaginar. Cinco hermanos se criaron en esa casa, ella, la más pilla(debe ser por eso que es mi amiga).
En esa cocina trataba de ver la fila de sifones a los que les hacía tomar distancia, los retaba y los ponía en penitencia. En esa salita de entrada podía ver el pesebre donde el padre les aseguraba que, durante la noche del 24, alguien había movido los camellos de lugar.
Mientras me seguía insistiendo en que había que hacerle muchos arreglos a la casa, que su madre, al enfermarse, no quiso que nadie "se le meta" a arreglar nada, que el piso de esa habitación había que arreglarlo...yo veía las cuatro camitas de las nenas y me imaginaba las risotadas años después, al comentar los primeros bailes y los suspiros de ellas ante los primeros amores.
Cuando le confirmé que estaba interesada en la casa, me confiesa que por primera vez en dos años había soñado a su mamá sana y feliz,abriendo la puerta de su casa.
Quizás esa casa siempre estuvo ahí pero yo todavía no sabía que ese era el requisito básico que tenía que tener este nuevo nido: una historia. Y si era una historia con niños felices, mucho mejor.
Quizás en esas paredes haya mucha humedad acumulada por el encierro, y en los pisos haya varias maderas para cambiar, pero esas paredes abrazaron a una familia en el pasado, y serán las que nos abracen a nosotros, construyendo otras historias...como la tuya, que seguramente tendrá varias paredes por reparar.
Esta es la historia de lo que sí o sí tenía que tener mi casa.
Después de buscar con ansiedad y comprobar que todas las casas que veía me gustaban,que no podía elegir una entre tantas, había decidido tomar un respiro y salir a festejar el día del amigo. Conversando con mis dos amigas de todos los días, esas dos que son a las primeras personas que les digo buen día todos los días desde hace unos años, me doy cuenta que hace algunos años, una de ellas tiene en venta la casa de su madre. Mientras me dibujaba en una servilleta del bar, el "plano" de su casa de toda la vida...yo intentaba imaginar. Cinco hermanos se criaron en esa casa, ella, la más pilla(debe ser por eso que es mi amiga).
En esa cocina trataba de ver la fila de sifones a los que les hacía tomar distancia, los retaba y los ponía en penitencia. En esa salita de entrada podía ver el pesebre donde el padre les aseguraba que, durante la noche del 24, alguien había movido los camellos de lugar.
Mientras me seguía insistiendo en que había que hacerle muchos arreglos a la casa, que su madre, al enfermarse, no quiso que nadie "se le meta" a arreglar nada, que el piso de esa habitación había que arreglarlo...yo veía las cuatro camitas de las nenas y me imaginaba las risotadas años después, al comentar los primeros bailes y los suspiros de ellas ante los primeros amores.
Cuando le confirmé que estaba interesada en la casa, me confiesa que por primera vez en dos años había soñado a su mamá sana y feliz,abriendo la puerta de su casa.
Quizás esa casa siempre estuvo ahí pero yo todavía no sabía que ese era el requisito básico que tenía que tener este nuevo nido: una historia. Y si era una historia con niños felices, mucho mejor.
Quizás en esas paredes haya mucha humedad acumulada por el encierro, y en los pisos haya varias maderas para cambiar, pero esas paredes abrazaron a una familia en el pasado, y serán las que nos abracen a nosotros, construyendo otras historias...como la tuya, que seguramente tendrá varias paredes por reparar.
Mi casa, tu casa.
junio 2011 (fecha original)
Estoy buscando casa. En un unos meses tengo que comprar MI casa. El momento tan ansiado...el verdadero sueño de mi vida...me da miedo.
Es que tengo que elegir ESE nido que tanto deseé.
Busco y veo, miro y descarto.
Un patio grande, con tierra. Quiero pisar tierra, eso lo tuve siempre claro. Es casi el único abrazo para siempre que tengo que elegir. Y vuelo y pienso tantas cosas!
Sé que quiero que tengas aire para respirar mientras jugás, sé que quiero que tengas una pieza con muebles diseñados por mí, sé que prefiero papeles fuertes a techo de losa...sé que quiero estar cerca de Viviana y Sabrina. Sé que quiero que MI escuela que va a ser TU escuela, esté cerca también.
Me es muy difícil elegir sola y elegir hoy, sabiendo que falta tanto para que llegues. Me es muy difícil y me hace muy feliz. Nunca elegí caminos fáciles.
Nunca tuve muy claro qué tipo de mueble me conviene o me gusta...es que siempre tuve que deshacerme de algo o conseguir otro algo, según el lugar donde me tocara vivir.
Ahora sé que quiero tierra. Ahora sé que quiero poner una semilla y que crezca ahí lo que tenga que crecer. Ahora sé que nunca más me voy a ir de ese lugar. Y me da miedo, mucho miedo. Pero sé que a vos, esto nunca te va a pasar.
Estoy buscando casa. En un unos meses tengo que comprar MI casa. El momento tan ansiado...el verdadero sueño de mi vida...me da miedo.
Es que tengo que elegir ESE nido que tanto deseé.
Busco y veo, miro y descarto.
Un patio grande, con tierra. Quiero pisar tierra, eso lo tuve siempre claro. Es casi el único abrazo para siempre que tengo que elegir. Y vuelo y pienso tantas cosas!
Sé que quiero que tengas aire para respirar mientras jugás, sé que quiero que tengas una pieza con muebles diseñados por mí, sé que prefiero papeles fuertes a techo de losa...sé que quiero estar cerca de Viviana y Sabrina. Sé que quiero que MI escuela que va a ser TU escuela, esté cerca también.
Me es muy difícil elegir sola y elegir hoy, sabiendo que falta tanto para que llegues. Me es muy difícil y me hace muy feliz. Nunca elegí caminos fáciles.
Nunca tuve muy claro qué tipo de mueble me conviene o me gusta...es que siempre tuve que deshacerme de algo o conseguir otro algo, según el lugar donde me tocara vivir.
Ahora sé que quiero tierra. Ahora sé que quiero poner una semilla y que crezca ahí lo que tenga que crecer. Ahora sé que nunca más me voy a ir de ese lugar. Y me da miedo, mucho miedo. Pero sé que a vos, esto nunca te va a pasar.
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